Este proyecto nace de una pregunta: ¿cómo podemos fotografiar los datos invisibles que están cambiando nuestro mundo?
La obra es una pieza de videoarte y fotografía híbrida que encierra un fragmento de nuestra realidad —un modelo topográfico escaneado en 3D— dentro de una campana de cristal virtual. A través de lentes cinematográficas simuladas, profundidad de campo y grano de película analógica, la frialdad del arte digital recupera el tacto, la calidez y la imperfección de la fotografía tradicional. Nos invita a mirar la pantalla con la misma intimidad con la que observaríamos una reliquia en la vitrina de un museo.
Pero este registro no es inerte. El ecosistema reacciona y respira impulsado por una realidad innegable: el histórico del consumo de combustibles fósiles en España desde 1990.
Cada dato de esta serie estadística se transforma en un pulso de luz. A medida que el consumo energético fluctúa en el tiempo, la topografía del objeto muta. La malla digital libera esferas luminosas que orbitan a su alrededor, mientras un anillo de telemetría en la base documenta el año y la magnitud exacta. Lo que habitualmente es un gráfico estadístico frío, aquí se convierte en un organismo vivo, vibrante y frágil.
El resultado es una reflexión visual sobre la habitabilidad de nuestro entorno y nuestra ecología social. Al cruzar el rigor de la visualización de datos con la poética de la imagen contemporánea, la obra transforma la fotografía en un lugar de encuentro: un espacio donde el espectador, la tecnología y el territorio dialogan sobre la huella energética que dejamos en el mundo.
La obra es una pieza de videoarte y fotografía híbrida que encierra un fragmento de nuestra realidad —un modelo topográfico escaneado en 3D— dentro de una campana de cristal virtual. A través de lentes cinematográficas simuladas, profundidad de campo y grano de película analógica, la frialdad del arte digital recupera el tacto, la calidez y la imperfección de la fotografía tradicional. Nos invita a mirar la pantalla con la misma intimidad con la que observaríamos una reliquia en la vitrina de un museo.
Pero este registro no es inerte. El ecosistema reacciona y respira impulsado por una realidad innegable: el histórico del consumo de combustibles fósiles en España desde 1990.
Cada dato de esta serie estadística se transforma en un pulso de luz. A medida que el consumo energético fluctúa en el tiempo, la topografía del objeto muta. La malla digital libera esferas luminosas que orbitan a su alrededor, mientras un anillo de telemetría en la base documenta el año y la magnitud exacta. Lo que habitualmente es un gráfico estadístico frío, aquí se convierte en un organismo vivo, vibrante y frágil.
El resultado es una reflexión visual sobre la habitabilidad de nuestro entorno y nuestra ecología social. Al cruzar el rigor de la visualización de datos con la poética de la imagen contemporánea, la obra transforma la fotografía en un lugar de encuentro: un espacio donde el espectador, la tecnología y el territorio dialogan sobre la huella energética que dejamos en el mundo.